El fin de semana pasado, estaba cenando con unos hermanos. Y comentábamos que ya estábamos a punto de terminar el año, cada quien comenzó a contar de lo que cada uno hacia en las fiestas de fin de año. Y de mi salió un comentario, y fue que a mí no me gustaba el 31 de Diciembre. Todos me preguntaron porque no me gustaba esta fecha, y la verdad fue que ni yo mismo en ese momento, pude contestar esta pregunta, pero me di cuenta que no estaba viviendo a plenitud mi año, mi día a día y por supuesto mi vida con Dios.
Dios en su increíble fidelidad me regalo está cita. 2 Cor 3:3-4. “ Y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un velo, lo está solamente para los que se pierden. Pues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios ”
Dios me mostró que no había visto todas las bendiciones que él me había dado este año. Y es que muchas veces nuestros ojos se ven cubiertos por un velo , un velo que nos impide ver las bendiciones de Dios en nuestra vida, se nos olvidan o no alcanzamos a ver los detalles de amor que él tiene para nosotros día con día.
Muchas veces este velo está representado por distintas situaciones: el pecado que hasta el día de hoy seguimos consintiendo en nuestras vidas, un corazón desagradecido, o un corazón enfermo, porque el enemigo solo con nuestra autorización pone el velo sobre nuestros ojos o cuando estamos débiles.
Nos perdemos en nuestro “que hacer” y obligación y hacemos lo que para el mundo es importante. Dejamos de CREER en Dios, dejamos de soñar y luchar por los propósitos que hicimos a principio del año de la mano de él y concentramos todas nuestras fuerzas en cumplir metas y objetivos que el mismo mundo nos pone.
Dios nos muestra que el evangelio que nosotros profesamos, no solamente es de palabra, si no que de hecho, pues toda fe sin hechos es una fe muerta.
Como Jóvenes se nos olvida vivir nuestra vida a plenitud, ser feliz cada segundo. Saber que este tiempo que Dios nos permite vivir no va a volver pues no vamos a volver a tener ni 17,20, o 25 años, y es por ello que Dios quiere que cada momento que él nos regala, lo vivamos a plenitud. Que nos alegremos, que corramos, que nos divirtamos sanamente, que seamos PLENAMENTE FELICES!
Dejar de preocuparnos por cosas que no son importantes. Pues nada absolutamente nada nos falta si tenemos a Dios en el centro de nuestro corazón. Hace poco escuchaba en una predica y decía que si tenemos: techo, con que vestirnos y con que alimentarnos, Dios nos tiene bien. Y estoy seguro que a ninguno de nosotros nos hace falta nada de esto.
¿Porque, nos debemos preocupar? Que cuando el mundo nos vea, puedan ver en nosotros el reflejo de esa luz brillante , que logremos contagiar a los demás, que puedan ver que Dios está con nosotros, el mismo Cristo glorioso que trajo vida a nuestros huesos secos. (corazón alegre, cara feliz, corazón enfermo, semblante triste, Prov. 15,13 )
Luchemos para que nuestro propósito sea día a día ser imagen viva de Dios y por no desaprovechar el don de la vida que tenemos, y así al finalizar otro año podamos dar toda la GLORIA a Él por todo lo que es y hace en nuestras vidas.
Dios los bendiga en abundancia siempre.
Carlos Oviedo.
Archivado bajo: Predicas
